Hace un par de días que El Tiempo me llamó a mis espaldas,
ofreció su mano para saludarme y con aires de sabio me ofreció hablar.
Yo sin hablar, lo miré a los ojos, claros y gastados, y acepté, previo dudar.
Así que me guió unos metros, cruzamos una calle y entramos a un bar.
Él eligió una mesa algo vieja, pero la más nueva que yacía en el lugar.
Sacó de su saco gris un atado, me dió un cigarrillo y vino el mestre a preguntar.
Pedimos dos whiskys que llegaron al rato y me interrogó sobre lo que mis días tenían para contar.
Encendí otro pucho, me detuve un rato a pensar mirando a través de la ventana y le empecé a narrar.
Mientras hablaba, me miraba con cara de saber todo lo que le estaba diciendo, como si a escondidas, siguió cada paso y cada acto que yo habia de actuar.
No habiendo terminado de confesarme, interrumpío, se quedó un rato en silencio como pidiendo tiempo para organizar su cabeza, dió un trago, apoyó como pudo su mano en mi hombro y sus palabras empezaron a balbucear.
"Mirá hermano, las cosas, lamentablemente para unos, agraciadamente para otros, depende su situación, se dan así. Creeme que si por mi fuera, no lo haría ni mamado, pero es mi laburo. El asunto es que cada quién tiene que recibir y con el tiempo, o sea, quién te habla, te las quito, no por eso tenés que cagarme a puteadas de por vida, a lo mejor, quién dice, tenés la suerte de que lo que ahora perdiste, vuelve a tus manos, no de la misma manera en que se fué…pero vuelve. Pero dejame decirte también, y quizá es por pesimismo propio, que no, asi que anda metiéndote en esa cabeza que no va a volver, que corren los días y asi como te dejo alguna alegría, por la espalda te robo dos. Y te repito, es mi laburo, como el tuyo es intentar e intentar, perceberar, te puedo dar frutos como no. Son versos eso de que Dios te castiga o te bendice, y creo que te diste cuenta que por más que le pidas, se hace el otario, el Barba anda en otra, hoy por hoy no quiere saber nada con nadie, asi que no insistas. Como yo hago mi parte, vos hacé la tuya, vos sabrás."
Terminó con sus palabras y decidió darle fin a su vaso también, yo quedé más descolocado que antes, con mis ojos entrehumedeciendose, mi cara fría, y mi mano derecha abrazando el whisky para darle el último beso.
Él pidió la cuenta.
Yo asomé una mano al bolsillo para acompañarlo con el pago.
Antes de que venga el mozo me aclaró "Ahh! y con respecto a una de tus preguntas, del porqué de tu sensación de que para vos yo no paso, que tu tiempo no pasa, que no corre, tiene una respuesta tán simple como compleja, y si me permitís decirte, acertada y entendible, todavía la seguis amando a pesar de todo, y no esta mal, no vendiste tus sentimientos, por lo tanto, no perdiste el alma"
Saldamos el pedido, nos levantamos, mis pies ya no estaban tan pesados como antes, agarré mi campera y salimos del bar.
Me acompañó unos metros en silencio, al llegar a la esquina se despidío excusandose con que se había demorado en su trabajo por frenarse a hablar, no le creí debido a su poder para detener relojes, prometió volver, quien sabe con que sorpresa. Antes de emprender viaje me guiñó un ojo.
Dedicación e inspiración reservada.
by LuChO